mie 3a. Sem Pascua (Id=280)
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Que mi boca, Señor, se llene de
alabanzas para poder cantarte; entonces mis labios se estremecerán de júbilo.
Aleluya.
Repleátur os meum laude tua, ut possim
cantáre; gaudébunt lábia mea, dum
cantávero tibi, allelúia.
Oremos:
Ayuda, Señor, con generosidad, a estos hijos tuyos a quienes has concedido el
don de la fe, para que puedan, un día, alcanzar la felicidad eterna con tu Hijo
resucitado en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos.
Amén.
Al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
8, 1-8
Aquel día, se desencadenó una gran persecución contra la iglesia de Jerusalén;
y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y
Samaria.
A Esteban lo enterraron unos hombres piadosos e hicieron duelo por él. Saulo, por su parte, perseguía con furor a la Iglesia,
entraba en las casas, se llevaba por la fuerza a hombres y mujeres y los metía
en la cárcel.
Los que se habían dispersado fueron por todas partes anunciando el mensaje.
Felipe bajó a la ciudad de Samaria y estuvo allí predicando a Cristo. La gente
escuchaba con aprobación las palabras de Felipe y
contemplaba los signos que realizaba. Pues de muchos endemoniados salían los
espíritus inmundos, gritando con fuerza, y muchos paralíticos y cojos sanaron.
Y hubo gran alegría en aquella ciudad.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 65, 1-3a.4-5.6-7a
Las obras del Señor son admirables.
Iubiláte Deo, omnis
terra.
Aclama a Dios, tierra entera, canten en
honor de su nombre, alaben su gloria, digan a Dios: "¡Qué admirables son
tus obras!"
Las obras del Señor son admirables.
Iubiláte Deo, omnis
terra.
Que se postre ante ti la tierra entera,
que canten para ti, que canten en honor de tu nombre. Vengan a ver lo que ha
hecho Dios, sus hazañas en favor de los hombres.
Las obras del Señor son admirables.
Iubiláte Deo, omnis
terra.
Convirtió el mar en tierra seca, por el
río cruzaron a pie; así pues, celebrémoslo con alegría.El
gobierna con su poder eternamente.
Las obras del Señor son admirables.
Iubiláte Deo, omnis
terra.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El que cree en mí tiene vida eterna, dice el Señor, y yo lo resucitaré en el
último día.
Omnis qui credit
in Fílium habet vitam ætérnam; et ego resuscitábo eum in novíssimo die, dicit Dóminus.
Aleluya.
La voluntad de mi Padre consiste en que todo
el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 35-40
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a la gente:
"Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el
que cree en mí nunca tendrá sed. Pero ustedes, como ya les he dicho, no creen,
a pesar de haber visto.
Todos los que me da el Padre vendrán a mí, y yo no rechazaré nunca al que venga
a mí. Porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la
voluntad del que me envió. Y su voluntad es que yo no pierda a ninguno de los
que él me ha dado, sino que los resucite en el último día. La voluntad de mi
Padre es que todos los que vean al Hijo y crean en él tengan vida eterna, y yo
los resucitaré en el último día".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Concédenos Señor, que este sacrificio pascual nos
llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga
de ti la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La nueva vida en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en
que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna, los creyentes atraviesan
los umbrales del Reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra
muerte ha sido vencida y en su resurrección hemos resucitado todos.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
El Señor, que nos redimió con su
sangre, ha resucitado y ha hecho resplander su luz
sobre nosotros. Aleluya.
Surréxit Dóminus et illúxit
nobis, quos redémit sánguine suo, allelúia.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que el cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden,
Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener nuestra felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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